De nuevo gracias a AmbienteG he vuelto un magnífico post que no debe, en absoluto, pasar inadvertido. ¿Qué fácil sería la vida para much@s si ésta fuera la forma de pensar de todos los padres y éstas fueran sus reacciones? Desgraciadamente no vivimos en un mundo perfecto, ¡aunque para algun@s afortunad@s sí que lo sea! A continuación os transcribo literalmente el post, pero os pongo también el enlace a la página original por si queréis hacer algún comentario:
http://www.videosgratis.tv/noticias/los-padres-de-una-lesbiana/
“La hija de unos amigos de mi novio tiene 16 años, es una chica sana, responsable, sería y no es mala estudiante (tampoco un cerebrito, pero se esfuerza), o sea, una chica de lo más normal. Sus padres saben desde hace casi dos años que es lesbiana.
Y es que cuando esta chica era muy niña no llegaba a casa y decía que tenía un novio, ella tenía novias, y sus padres, con normalidad, le decían eso de “no digas tonterías, a tu edad no se tienen novías” o, sin más, le reían la gracia.
Con doce o trece años la nena no tenía su carpeta con los ídolos típicos de las adolescentes, tampoco posters en su habitación con ellos, todos sus ídolos a esa edad eran chicas, su carpeta estaba llena de actrices y cantantes (sigue enamorada de Audrey Hepburn).
Así que con esas trazas, a los catorce y pico su madre la tanteó en una conversación, y sin mucho esfuerzo ni trauma su hija reconoció que era lesbiana, aunque tuvo un pequeño temor “¿se enfadará papá por esto?”.
Y papá, claro, cuando llegó habló con mamá, y después de hablar con su esposa fue a la habitación de su hija y le dijo que a él no le importaba si a ella le gustaban los chicos o las chicas, que él lo que quería era que ella fuese feliz y buena persona, y le dio un abrazo, y le confirmó que él siempre estaría ahí, para ayudarla en lo que necesitase.
Y hoy, los profesores del colegio de la niña llamaron al padre, escandalizados, muy escandalizados ¡habían sorprendido a su hija dándole un beso en los labios a otra!, nada del otro mundo ¿donde dimos la mayoría nuestros primeros besos?.
Las dos chicas en un rato libre iban a una cafetería cercana, de la mano (lo habían hecho más veces), al pasar por un callejón se abrazaron y se besaron, dos profesores doblaron la esquina, las sorprendieron y se escandalizaron, tardaron nada y menos en llevarlas a la oficina y avisar a los padres.
Cuando se presentó su padre ella estaba tranquila, sonrió, hizo un mohín de fastidio y abrió las manos, como diciendo “¡mira tu por qué estupidez me tienen aquí!” la otra chica lloraba (no sabían nada en su casa ¡menuda salida del armario gracias a unos imbéciles!).
Los profesores y el jefe de estudios empezaron a explicarle a este Sr. Padre (así, con Señor y con mayuscula) el “escandalo” y “la gravedad del asunto”. El padre miraba por los ventanales y en una cancha de deportes un chico hacía carantoñas discretas a una chica.
El padre señaló a la pareja y le preguntó a los profesores si aquellos dos no escandalizaban a nadie, les preguntó también si iban a avisar a los padres de ellos por “el escándalo”, los profesores, claro, dijeron que aquello no tenía importancia, eran chico y chica.
- Si vuelven a molestar a mi hija por algo así los denunciaré.
Se enteró de que aún no habían podido localizar a los padres de la otra chica y siguió “piensen bien lo que van a hacer llamando a los padres de ella” - dijo señalándola – “si le dan problemas a mi hija los denunciaré a ustedes, si mi hija sufre una depresión por lo que le pase a su amiga también los denunciaré a ustedes”.
Los profesores se cagaron, literalmente, carraspearon, pidieron disculpas por el malentendido y zanjaron aquello tartamudeando, este hombre se quedó allí un momento, para echar el resto: “si mi hija me dice que algún profesor le ha cogido manía, o sufre algún problema por culpa de esto…”.
No tuvo que seguir, los profesores le aseguraron que no sucedería nada de eso, incluso se mostraron hipócritamente arrepentidos “ya sabe usted, hay padres que no lo tolerarían” él los dejó allí pidiendoles que no lo molestasen más por naderías.
Cuando más tarde me lo contó, me sentí feliz por esa chiquilla (a mi me pasó algo parecido pero… mi padre montó la de Dios es Cristo, conmigo y contra mí, claro) pero no dejo de preguntarme cuantos padres habrá en el mundo que actúen como estos.
¿Alguno de vosotros actuaría igual? ¿cuántos tratarían de “curar” a la chica? ¿cuántos os sentiríais defraudados por vuestra hija?.”


